¿Cuál es la diferencia entre la leche materna y la leche de fórmula?

Beneficios de la lactancia materna

La serie de Conover utiliza el humor, la historia y la ciencia para «revelar las verdades ocultas detrás de todo lo que conoces y amas», según su sitio web. En este vídeo, titulado Why Baby Formula Isn’t Poison (Por qué la leche artificial no es un veneno), Conover aborda el mito de que la leche artificial no es tan buena para el bebé como la leche materna y de que hay una forma «correcta» y otra «incorrecta» de alimentar al bebé. En este segmento, la actriz Mo Gaffney explica a los espectadores la historia de la leche de fórmula y cómo fue un «literal salvavidas» cuando se inventó, ya que muchos niños estaban desnutridos y mal alimentados si sus madres no podían producir leche materna o tenían problemas para amamantar.

Los espectadores no tienen que creer en la palabra de Gaffney de que la alimentación con fórmula es tan buena como la leche materna. Conover saca a relucir los recibos cuando la Dra. Courtney Jung, experta en lactancia y profesora de la Universidad de Toronto, aparece para dar datos reales sobre el valor nutricional de la leche de fórmula para bebés. «La leche de fórmula es una alternativa segura y nutricionalmente completa a la leche materna», dice Jung. «Para cosas como el coeficiente intelectual, el asma, las alergias, el eczema, una vez que se tienen en cuenta los ingresos y la educación, casi no hay diferencia entre la lactancia materna y la leche de fórmula». Las pruebas de que la lactancia materna marca la diferencia no son concluyentes. El hecho es que la alimentación con leche artificial es una alternativa completamente segura y nutritiva a la lactancia materna. Si quieres o necesitas alimentar a tu bebé con leche artificial, hazlo con confianza», aconseja Jung.

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Fórmulas para bebés

Los expertos en salud creen que la leche materna es la mejor opción nutricional para los bebés. Pero la lactancia materna puede no ser posible para todas las mujeres. Para muchas, la decisión de dar el pecho o la leche artificial se basa en su nivel de comodidad, su estilo de vida y sus situaciones médicas específicas.

A algunas madres les preocupa que, si no dan el pecho, no establecerán un vínculo con su bebé. Pero lo cierto es que las madres cariñosas siempre crearán un vínculo especial con sus hijos. Y la lactancia -sea cual sea el modo de hacerlo- es un gran momento para reforzar ese vínculo.

Varias organizaciones sanitarias -como la Academia Americana de Pediatría (AAP), la Asociación Médica Americana (AMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)- recomiendan la lactancia materna como la mejor opción para los bebés. La lactancia materna ayuda a defenderse de las infecciones, a prevenir las alergias y a proteger contra una serie de enfermedades crónicas.

Lucha contra las infecciones y otras afecciones. Los bebés amamantados tienen menos infecciones y hospitalizaciones que los alimentados con leche artificial. Durante la lactancia, los anticuerpos y otros factores que combaten los gérmenes pasan de la madre al bebé y refuerzan el sistema inmunitario. Esto ayuda a reducir las posibilidades de que el bebé contraiga muchas infecciones, entre ellas:

Lactancia materna

Los preparados para lactantes están diseñados para imitar la leche materna humana, no sólo en cuanto a nutrientes, sino también alimentando un conjunto similar de microbios en el tracto digestivo. Estos microbios son indispensables para mantenernos sanos: Desplazan a las bacterias causantes de enfermedades, influyen en nuestro metabolismo y sintetizan muchas vitaminas y aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas.

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Ahora, un nuevo estudio revela que, aunque la leche de fórmula y la leche materna fomentan el crecimiento de tipos similares de bacterias en el tracto digestivo de los bebés, éstas actúan de forma diferente. Las implicaciones para la salud de estas diferencias aún no están claras.

«Los fabricantes de fórmulas modifican continuamente sus ingredientes, y han tenido mucho éxito a la hora de obtener la combinación adecuada de bacterias», afirma el autor principal, el doctor Gautam Dantas, profesor de patología e inmunología, de ingeniería biomédica y de microbiología molecular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis. Louis. «Pero casi todos los estudios realizados hasta la fecha se han centrado en la identidad de las bacterias, no en lo que hacen. Lo que encontramos aquí es que las bacterias pueden parecer iguales, pero no están haciendo lo mismo».

No es lactancia materna

La leche de fórmula es un sustituto de la leche materna elaborado con un polvo especial de leche en polvo. La mayoría de los preparados para lactantes se elaboran con leche de vaca, vitaminas y minerales. La leche de fórmula se mezcla con agua hervida fría y se da a los bebés en un biberón o una taza.

Los nutrientes de la leche de fórmula favorecen el crecimiento del bebé durante sus primeros 6 meses. Una vez cumplidos los 6 meses, puede empezar a comer también sólidos, pero el bebé no debe tomar leche de vaca normal hasta que tenga al menos 12 meses.

Algunas fórmulas tienen fuentes distintas de la leche de vaca, como la soja o el arroz. Estas fórmulas especiales se han modificado para que sean más fáciles de digerir o para que sean adecuadas para los bebés que no toleran las proteínas de la leche de vaca o la lactosa. Las fórmulas especiales sólo deben utilizarse bajo la supervisión de un profesional sanitario.

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Una de las principales diferencias entre la leche de fórmula y la leche materna es que ésta contiene anticuerpos, que ayudan a proteger al bebé contra una serie de enfermedades. La nutrición de la leche materna se adapta a lo largo de la vida del bebé, a diferencia de la leche de fórmula, cuyo contenido nutricional permanece invariable.