¿Cuál es el objetivo de la propaganda política?

La propaganda moderna

ResumenEste trabajo examina la influencia de la propaganda política en los votantes y analiza el comportamiento de los grupos de interés ante la influencia ejercida. Mediante la propaganda se distribuyen verdades parciales entre el electorado. La decisión que toma un votante resulta de su opinión básica y de las partes de información que recibe. El análisis muestra que cuanto mayor es la probabilidad de que una determinada decisión sea tomada por un electorado plenamente informado, más probable es que la misma decisión sea tomada por un electorado racionalmente desinformado. Sin embargo, el interés pecuniario de un grupo de interés también está positivamente correlacionado con la probabilidad de que el electorado llegue a una decisión que sea agradable para ese grupo de interés. Finalmente, se ha visto que los resultados del enfoque coinciden con los estudios empíricos.

Public Choice 78, 259-282 (1994). https://doi.org/10.1007/BF01047758Download citationShare this articleAnyone you share the following link with will be able to read this content:Get shareable linkSorry, a shareable link is not currently available for this article.Copy to clipboard

Banda de propaganda

La propaganda es la comunicación que se utiliza principalmente para influir en una audiencia y promover una agenda, que puede no ser objetiva y puede presentar selectivamente los hechos para fomentar una síntesis o percepción particular, o utilizar un lenguaje cargado para producir una respuesta emocional en lugar de racional a la información que se presenta. [1] La propaganda puede encontrarse en las noticias y el periodismo, el gobierno, la publicidad, el entretenimiento, la educación y el activismo[2] y a menudo se asocia con el material que preparan los gobiernos como parte de los esfuerzos de guerra, las campañas políticas, las campañas de salud, los revolucionarios, las grandes empresas, las organizaciones ultrarreligiosas, los medios de comunicación y ciertos individuos, como los jaboneros.

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En el siglo XX, el término inglés propaganda se asoció a menudo con un enfoque manipulador, pero históricamente, la propaganda ha sido un término descriptivo neutro de cualquier material que promueve ciertas opiniones o ideologías[1][3] Los términos equivalentes no ingleses también han conservado en gran medida la connotación neutra original.

Exención de propaganda

En latín tardío, propaganda significaba «cosas que hay que propagar». En 1622, poco después del comienzo de la Guerra de los Treinta Años, el Papa Gregorio XV fundó la Congregatio de Propaganda Fide («Congregación para la Propagación de la Fe»), un comité de cardenales con el deber de supervisar la propagación del cristianismo por parte de los misioneros enviados a países no católicos. Por lo tanto, el propio término tiene su origen en esta Sagrada Congregación Católica Romana para la Propagación de la Fe (sacra congregatio christiano nomini propagando o, brevemente, propaganda fide), el departamento de la administración pontificia encargado de la difusión del catolicismo y de la regulación de los asuntos eclesiásticos en los países no católicos (territorio de misión). La propia raíz latina propagand- transmite el sentido de «lo que debe ser difundido». Originalmente, el término no pretendía referirse a la información engañosa. El sentido moderno data de la Primera Guerra Mundial, cuando evolucionó al campo de la política, y no era originalmente peyorativo. Propósito de la propaganda

Sinónimo de propaganda

Para generar propaganda se utilizan una serie de técnicas de propaganda basadas en la investigación psicológica social. Muchas de estas mismas técnicas pueden clasificarse como falacias lógicas, ya que los propagandistas utilizan argumentos que, aunque a veces son convincentes, no son necesariamente válidos.

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En su libro Propaganda and Persuasion, los autores Garth S. Jowett y Victoria O’Donnell definen la Propaganda como el «intento deliberado y sistemático de moldear las percepciones, manipular las cogniciones y dirigir el comportamiento para lograr una respuesta que fomente la intención deseada por el propagandista»[1] La definición de Harold D. Laswell apunta aún más precisamente al aspecto técnico: «La propaganda, en el sentido más amplio, es la técnica de influir en la acción humana mediante la manipulación de representaciones. Estas representaciones pueden adoptar una forma hablada, escrita, pictórica o musical»[2] La manipulación puede ser organizada o desorganizada, consciente o inconsciente, de motivación política o social. El concepto abarca desde la propaganda estatal sistemática para manipular a la opinión pública (Edward Bernays) hasta la «propaganda sociológica» (propaganda de la integración),[3] donde el deseo inconsciente de ser manipulado y la auto-manipulación llevan al individuo a adaptarse a los pensamientos y comportamientos socialmente esperados (Jacques Ellul)[4].