¿Qué importancia tiene la política en el medio ambiente?

Alcance de la política medioambiental

Las fisuras políticas en torno a las cuestiones climáticas van mucho más allá de las creencias sobre si el cambio climático se está produciendo y si los seres humanos están desempeñando un papel, según una nueva encuesta en profundidad realizada por el Pew Research Center. Estas divisiones abarcan todas las dimensiones del debate climático, hasta la confianza básica de la gente en las motivaciones que impulsan a los científicos del clima a realizar sus investigaciones.

En concreto, la encuesta revela que existen grandes diferencias políticas en cuanto a la posible devastación de los ecosistemas de la Tierra y a lo que podría hacerse para hacer frente a los impactos climáticos. También hay grandes diferencias en la forma en que los partidarios interpretan el actual debate científico sobre el clima, ya que la izquierda y la derecha políticas tienen percepciones muy divergentes del consenso científico moderno, diferentes niveles de confianza en la información que obtienen de los investigadores profesionales, y diferentes puntos de vista sobre si es la búsqueda del conocimiento o la búsqueda de la promoción profesional lo que impulsa a los científicos del clima en su trabajo.

Temas de política medioambiental

El medio ambiente es ahora un componente clave de las relaciones internacionales y, dada la creciente atención que recibe el cambio climático en particular (Welzer, 2012), un asunto que ahora tiene alta prioridad en los círculos diplomáticos. Dado que los Estados corren el riesgo de desaparecer bajo la subida de los mares y que se prevén grandes trastornos en el suministro de agua y en los sistemas alimentarios en las próximas décadas si no se toman pronto medidas para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, los asuntos medioambientales se han convertido en un elemento central de la política internacional contemporánea, así como de su estudio académico (Webersik, 2010). El medio ambiente surgió después de la Guerra Fría como un asunto prioritario para el análisis académico porque los estudiosos están preocupados por las cuestiones de la contaminación, la conservación y los recursos; pero también porque hay interesantes rompecabezas analíticos en torno a la forma en que el sistema internacional se ocupa de ellos y a los cambios resultantes de la introducción de nuevos modos de gobernanza, instituciones, organismos, conocimientos y normas.

El modo en que todos estos aspectos pueden estudiarse como relaciones internacionales tampoco es una cuestión sencilla, pero, dada su importancia, han ido incidiendo cada vez más en la erudición. Asimismo, el auge de las relaciones internacionales como “disciplina” angloamericana -una cuestión más relacionada con el auge de las potencias industriales de lo que se suele reconocer (Ashworth, 2014)- ha configurado el tipo de preguntas que se plantean sobre el medio ambiente y los supuestos sobre cómo se debe incluir la política medioambiental en este campo. Con frecuencia, esto ha llevado a que las cuestiones técnicas de diseño de regímenes, cumplimiento y mecanismos de financiación se centren en cuestiones de justicia o perspectivas de lugares marginales. Una respuesta parcial a esto fueron los interesantes estudios de caso sobre los movimientos sociales y cómo sus normas han incidido en las deliberaciones formales de los estados y los organismos intergubernamentales (Lipschutz y Mayer, 1996), un asunto de gobernanza más ampliamente entendido que las preocupaciones más estrechas del gobierno estatal formal (Young, 1994).

Política medioambiental slideshare

La preocupación por el medio ambiente ha sido cada vez más importante para los estadounidenses desde la década de 1960, cuando Rachel Carson publicó Silent Spring (Primavera silenciosa) y provocó la ansiedad de la población por el uso del pesticida DDT, ampliamente utilizado. El impacto de la obra de Carson fue enormemente importante, tanto por su eventual repercusión en la regulación de la industria de los fertilizantes químicos como por su papel en la incorporación más decidida del medio ambiente a la conciencia política estadounidense.

A raíz de la publicación de Silent Spring, se prohibió el DDT, se intensificó la atención pública y en 1970 el presidente Richard Nixon firmó una nueva legislación que creó la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA). Aparentemente, la preocupación por el medio ambiente salió de las sombras y encontró un lugar definitivo en la agenda política.

Sin embargo, en el periodo transcurrido desde la creación de la EPA el debate sobre el medio ambiente se hizo más político -y quizás, menos racional- que en cualquier otro momento anterior. En la actualidad, la politización del medio ambiente es evidente en las líneas de derecha e izquierda y el debate se ha subsumido en amplias cuestiones filosóficas y teológicas de “Estado frente a mercado” y “ciencia frente a fe”.

Cuestiones medioambientales y políticas

Neil Carter, en su texto fundacional Politics of the Environment (2009), sugiere que la política medioambiental se distingue al menos en dos aspectos: en primer lugar, “tiene una preocupación primordial por la relación entre la sociedad humana y el mundo natural” (página 3); y en segundo lugar, “a diferencia de la mayoría de las demás cuestiones individuales, viene repleta de su propia ideología y movimiento político” (página 5, basándose en Michael Jacobs, ed., Greening the Millenium?, 1997)[2].

Además, distingue entre las formas modernas y las anteriores de política medioambiental, en particular el conservacionismo y el preservacionismo. La política medioambiental contemporánea “fue impulsada por la idea de una crisis ecológica global que amenazaba la existencia misma de la humanidad”. Y “el ecologismo moderno era un movimiento político y activista de masas que exigía una transformación radical de los valores y las estructuras de la sociedad”[2].

La preocupación por el medio ambiente estaba arraigada en los amplios cambios sociales que se produjeron en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el ecologismo puede identificarse en años anteriores, sólo después de la guerra se convirtió en una prioridad social ampliamente compartida. Comenzó con las actividades recreativas al aire libre en la década de 1950, se extendió al campo más amplio de la protección de los entornos naturales y luego se impregnó de los intentos de hacer frente a la contaminación del aire y del agua y, aún más tarde, a los contaminantes químicos tóxicos. Después de la Segunda Guerra Mundial, la política medioambiental se convirtió en una preocupación pública importante[3] El desarrollo del ecologismo en el Reino Unido surgió en este periodo tras la gran niebla tóxica de Londres de 1952 y el vertido de petróleo de Torrey Canyon de 1967[4], lo que se refleja en la aparición de la política verde en el mundo occidental a partir de la década de 1970.